miércoles, agosto 15, 2007

El hombre niño-dios

Encontrarse en una Milonga con alguien del pasado es fácil, el mundo del tango no es demasiado amplio, la mayoría se conocen y suelen ser siempre los mismos sitios. Mi amiga se acercó a saludarle por simple cortesía y él le volvió la espalda de forma muy brusca. Allí estaba, hostil, prepotente y violento, como siempre fue su costumbre, encubierto por una risa fácil y un trato aparente más o menos ameno e ingenioso. Vámonos, me pidió, no debería haberle saludado, parece que sigue lleno de veneno dispuesto a vomitárselo al que se le acerque y me va a fastidiar la noche, "No sé cómo aguanté varios meses con ese maltratador".

... El hombre asume el papel de bebé déspota y llorón, de hecho siempre lloran para que la mujer adopte un confundido rol maternal: el hombre, bebé-dios, está siempre estresado y ocupado, tiene problemas económicos, está saliendo de una anterior relación traumática, aún no está preparado para el compromiso,...y así, la mujer le perdona todo como a un bebé. Mujeres fuertes en todos los ámbitos de su vida que se transforman en niñas enfermizas si él no las llama, no las atiende, etc,... hacen del hombre un ser extraordinario, un dios, y ellas adquieren el rol de servidoras de ese dios para sentirse importantes, están al lado de alguien digno de adoración!!. Como si fuese una madre de un recién nacido la mujer soporta el maltrato, la indiferencia,...pero no es maltrato porque es su "bebé" y eso lo convierte en un ser adorable , ya sonreirá y con sólo eso se le borrarán a ella todas las ofensas. Convierten a su pareja en un niño-dios que puede despreciarlas, llamarlas sólo cuando les conviene, etc, pero ellas siempre perdonan...

Mujeres malqueridas, Mariela Michelena

El primer paso para solucionar un problema es reconocerlo. A quien pueda serle útil.

7 comentarios:

Manuel Rubiales dijo...

En el reverso del folleto, en el otro lado de la historia, también encontramos hombres malqueridos por mujeres "amantis", depredadoras de nobleza y alimentadas de la ingenuidad de varones cretinos convertidos a la fuerza en esposos, protectores, padres y servidores de caprichos. En fin, que hay para todos los gustos pero a la luz solo salen los más canallas. Como en los tangos.
Abrazotes

Leuma dijo...

Por supuesto Manuel, tb hay hombres malqueridos, aunque a veces sí salen a la luz(por desgracia le suele tocar a la siguiente relación esa carga). Este post quizá va más con las estadísticas y con la violencia de género más frecuente. Por otra parte, dónde esté un maltratador hay un maltratado, sean del sexo que sean, y son ambos los que deben asumir, cada uno, su parte en ese juego violento. Un abrazo

VeRa dijo...

Que buena seleccion leuma!!!

A quien pueda serle útil?
Pues a mi!

ybris dijo...

Nada peor que divinizar a un gilipollas.
Uno se pregunta por qué resulta tan difícil reconocerlo.
Besos

Leuma dijo...

Gracias Vera, bienvenida, me alegro que te sirva, un beso

Ybris es difícil porque al principio son encantadores, quizá porque a ratos te dan y a ratos no y eso engancha, quizá porque la mujer tb está predispuesta a ser humillada por su propia historia, quizá...pero lo importante es bajarlo del pedestal a él y subir varios peldaños ella, besos

Paco dijo...

Curiosamente, amiga Leuma, hubo una época en que el Nobel Juan Ramón Jiménez se denominaba a sí mismo El niño-dios. Sería interesante comprobar, por ver si se cumple en este caso la regla descrita en tu post, si Zenobia Camprubí, su maravillosa mujer, hubo de hacer tales cosas para aguantar al hoy considerado como un genio. Que además, eclipsó totalmente a una mujer excepcional en todos los sentidos como fue Zenobia.
MIS SALUDOS

Leuma dijo...

"Cuando yo era el niño Dios, era Moguer, este pueblo,
una blanca maravilla; la luz con el tiempo dentro.
Cada casa era palacio y catedral cada templo;
estaba todo en su sitio, lo de la tierra y el cielo;
y por esas viñas verdes saltaba yo con mi perro,
alegres como las nubes, como los vientos, ligeros,
creyendo que el horizonte era la raya del término"

Creo que la prosa lírica de Juan Ramón es una de las más bellas que he leído Paco, y esa belleza me recuerda más a alguien que ama y no al que maltrata. Pienso que aquí niño Dios se refiere simplemente a su infancia, no a un hombre al que la mujer ve a un tiempo como a un dios al que adorar y un niño al que proteger, de todas formas, quizá habría que haber podido preguntarle a Zenobia, que al parecer , como bien dices, fué excepcional.

P.D, Cada vez que paso por Moguer me emociona leer "la luz con el tiempo dentro", es una frase impresionante, Un beso